Felicitación de Navidad con arte y corrección.


Para evitar equivocaciones al felicitar la Navidad, hay que estar atentos a las siguientes normas:
– ‘Navidad‘, ‘Navidades‘, ‘Nochebuena‘, ‘Nochevieja‘, ‘Año Nuevo‘ y ‘Reyes‘ se escriben con mayúscula inicial, porque son nombres propios de festividades.
– Cuando nos referimos al tiempo comprendido entre el día de Navidad y el día de Reyes se utiliza frecuentemente en plural : «Aproximadamente diez millones de españoles volverán estas Navidades para celebrar con sus familias las fiestas».
– Es preferible ‘Nochebuena‘ y ‘Nochevieja‘ a las separadas ‘Noche Buena’ y ‘Noche Vieja’ (aunque ambas son correctas).
– Términos como ‘feliz’, ‘próspero’, ‘amor’, ‘paz’, ‘felicidad’, se escriben con minúscula inicial (excepto si están al inicio de frase, claro), por ejemplo: «Lecturer in Spanish Language & Culture desea una feliz Navidad a todos sus simpáticos y queridos amigos».
Por otra parte, La Natividad, forma abreviada de Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, es por antonomasia la conmemoración litúrgica del nacimiento de Jesús en Belén de Judá. Por extensión, se denomina Natividad a un tema tratado en las artes pictóricas, a partir del arte paleocristiano y bizantino de los siglos V y VI, y adquiere su máximo desarrollo en el arte medieval.
Tradicionalmente, las felicitaciones que los españoles envían por correo en estas fechas suelen representar este motivo, por esa razón, una felicitación con un cuadro como el de la imagen además de bonita, es educativa.
A partir del siglo XVI en los asuntos de la Natividad, se introducen a los pastores adorando al Niño. Los pastores ofrecen animales de granja, frutos y otros obsequios. El título del cuadro que presentamos es “La adoración de los pastores” y su autor, Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).

Considerado un genio del barroco, un extraordinario dibujante y un magnífico colorista, algunos críticos dividen el estilo de Murillo en tres períodos: el frío, el cálido y el vaporoso.
Alrededor de 1640 comienza su etapa de “estilo frío”, recibiendo encargos de importancia para órdenes religiosas instaladas en Sevilla. De esta época destaca “La adoración de los pastores” (hacia 1657).
Muestra una tendencia al claroscuro, influida por la obra de otros pintores españoles como Zurbarán y Ribera, precisión en el dibujo y una pincelada lisa. Procura introducir rasgos naturalistas, conforme a los planteamientos de Velázquez, dando a sus obras cierta apariencia de escena cotidiana en la que muchos de los personajes parecen personas reales de los barrios más pobres de Sevilla.
La mayor aportación temática de Murillo fueron las escenas infantiles, puesto que no tienen precedentes en la pintura española. El origen de este tipo de cuadros se encuentra en el sentimiento religioso de la época y en su interés por las representaciones de niños. Desde los comienzos de su prod

ucción, Murillo se sintió atraído por los asuntos de género protagonizados por niños, como puede apreciarse en el “Niño espulgándose del Museo del Louvre” (h. 1645-1650), probablemente derivado de ejemplos nórdicos.
En su madurez, vincula este motivo en el terreno religioso a la infancia de Jesús y de san Juan Bautista, para ampliar después esta renovada iconografía a otros santos (“El Buen pastor”, “San Juanito”, “Los niños de la concha”, Madrid, Museo del Prado; “San Juanito y el cordero“, Londres, National Gallery; Santo Tomás de Villanueva niño reparte su ropa, Cincinnati, Cincinnati Art Museum).
Plasma escenas populares con niños alegres y sencillos, que con su espontaneidad hacen olvidar la pobreza de sus vestimentas: “Dos niños comiendo de una tartera”, “Niños jugando a los dados”, Munich, Alte Pinakothek; “Invitación al juego de pelota a pala”, Londres, The National Gallery.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Murillo ejerció una amplia influencia en el arte europeo del siglo XVIII, al reconocerse la extraordinaria calidad de su obra.

Como ampliación del tema, os proponemos ver este interesante vídeo sobre el cuadro (transcrito para mejorar la comprensión auditiva los estudiantes de español). Y con esto y un bizcocho (o más bien un polvorón), os auguramos una feliz y artística Navidad 😉

 

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